El BLOG de Benito Caetano

Comunicación, asuntos públicos y otras emergencias...

Etiqueta: papel de los medios (página 2 de 2)

Los periodistas usan profesionalmente Twitter el doble que Facebook

Los periodistas españoles prestan el doble de atención a Twitter que a Facebook. Bueno, es lógico: Twitter es una red de contenidos mientras Facebook está orientada a la afiliación; pero ambas redes compiten a niveles populares en el mismo mercado y los datos son los datos…

Fíjense, en el cuadro de arriba, independientemente de que haya otros datos que maticen los que ofrece este cuadro, cómo los profesionales del periodismo español utilizan el pajarito, como dice mi amigo Montero Glez., para sus alcances y para informarse.

Esto sale de un estudio algo más amplio que han realizado profesores de la Universidad Carlos III de Madrid, a partir de 50 entrevistas a profesionales. Quizás pocas fuentes para ser relevante, pero suficientes para una aproximación inicial al asunto.

El documento completo de dicho estudio, titulado “Join the Conversation: cómo están usando Twitter los periodistas españoles”  puede bajarse aquí y la nota de prensa distribuida por la UC3M aquí.

Lo más lamentable es que, tratándose de una universidad española y de un trabajo sobre los periodistas españoles, sólo hayan distribuido la versión del estudio en inglés, lo que limitará su alcance. Lo suyo sería en bilingüe o en ambos idiomas por separado, para ser efectivo en casa y en el imperio. En fín, la gente que es snob, supongo…

Miguel Strogoff, la trompetilla y los medios sociales

Este cuadro ya es conocido por muchos en el medio, pero lo inserto aquí porque me interesa mucho recalcar su tesis de partida: los medios sociales no son un hallazgo de Internet, existen desde ‘siempre’.  Lo que ha hecho Internet es facilitar una vía y algunas herramientas que han permitido su evolución de manera vertiginosa y global.

Pero si no entendemos que en su raiz y, por tanto, en la teoría que les sirve de base y permite comprenderlas, están los pregoneros de trompetilla y hasta Miguel Strogoff, mal lo llevamos.  Si no es así no habremos entendido nada.  Y nada podremos sacar de todo eso…

(Si pincháis en la imagen se agrandará lo suficiente…)

Observar la decadencia de los medios comerciales: El peligroso ataque de un león herido

No hay que se un lince para darse cuenta de que los medios de comunicación han perdido su sentido social en las dos últimas décadas.  Me refiero a los medios de comunicación convencionales, esos que podemos denominar «medios de comunicación comercial», frente a los «medios de comunicación social» que representan el periodismo ciudadano y las redes sociales.

Pues bien.  Los medios de comunicación comercial han abandonado su función social en favor de su cuenta de resultados.  Es lo común que, en todos los rincones del mundo, con excepción quizás de pequeñas comunidades o medios alternativos, orienten sus prioridades hacia los grupos sociales o los estamentos de poder que pueden proporcionar beneficios, directos o indirectos, a las sociedades mercantiles que los gestionan.  Nada que ver con el periodismo que creíamos intermediador, nada que ver con la prensa como vector de la democracia.

Esto coloca en serio peligro la libertad de expresión y el derecho a la información, ya que se filtra el acceso de numerosas opiniones y grupos sociales a dichos medios y se selecciona perversamente la información con la que diariamente se construye ideológicamente la realidad.

Ciertamente, con las nuevas tecnologías, esta realidad va camino de corregirse o, al menos, está en proceso de revisión -¿decadencia?- y tal cosa supone para sus operadores un claro peligro financiero. Lo malo es que, a pesar del crecimiento exponencial de los medios sociales a través de Internet, siguen siendo los medios comerciales, especialmente los diarios, los prescriptores de esa realidad construida y los determinantes de la agenda política y social en que vivimos.  Principalmente por culpa de nuestros gobernante y líderes políticos, quienes prestan una desmesurada atención a la verdad publicada, a pesar de estar al corriente de su valor real.  Podemos decir que los periódicos construyen un mercado de valores de la realidad en el que políticos y gobernantes juegan según sus expectativas de negocio, pero que la relación valor-precio de tales valores es un dislate.  Aún así no hay gobierno, próximo o lejano, que no ande en los últimos años soltando dinero a mansalva para salvar a los grupos mediáticos de su territorio, como con los bancos.  En algunos de estos casos, a base de contratar servicios espurios de dichos grupos y pagar cantidades irreales por ellos.

Hablo de los regímenes que se consideran democraticos, claro, aquellos sobre los que puede infliur la presión de sus cuidadanos y la denuncia de la ilegalidad.  Los autoritarios son otra cosa y requieren otro tratamiento, sin duda.

Voy a donde quiero llegar: Expertos de distintos organismos que tienen, al menos en teoría, la misión trabajar por los valores ciudadanos que todos aceptamos como esenciales (democracia, igualdad, opciones…) han venido estudiando los últimos años el discurrir de este fenómeno de deconstrucción del periodismo en favor de los intereses representados por las empresas periodísticas y han llegado a concretar algunas conclusiones al respecto.  Algunas de ellas son complejas o demasiado especializadas, pero el listado que les traigo a continuación es, me parece, un claro exponente de lo que hay que enfrentar inmediatamente si no queremos vivir en un mundo ficticio o que funcione a las órdenes de un sólo poder que, ya lo imaginarán, será totalitario a la postre.

Éstos que siguen son los principales desafíos que tenemos por delante, campos de observación sobre los que hay que mantener una actitud claramente comprometida.

  • La existencia de mecanismos ilegítimos para controlar los medios.
  • La existencia de leyes penales que criminalizan la crítica.
  • La creciente violencia contra periodistas y comunicadores.
  • La necesidad de reforzar la vigencia e implementación del derecho de acceso a la información.
  • La discriminación en el derecho de ejercicio de la libertad de expresión.
  • Las presiones económicas que limitan la libertad de expresión.
  • Las restricciones desproporcionadas en nombre de la seguridad nacional.
  • La urgencia de garantizar el acceso universal a Internet.

Han sido sintetizados por equipos a cuyo frente han estado representantes especialmente designados de Naciones Unidas, de la Organización de Estados Americanos, de la Comisión Africana de Derechos Humanos y de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa.  No debe ser moco de pavo…

Cómo nos venden la moto: El crash de la información

Lo sé, mezclo dos títulos para hablar de uno pero, en realidad pienso en tres. Vamos por partes. El crash de la información es el último libro de Max Otte que conozco y es, sencillamente, impresionante. No porque descubra nada, que a estas alturas ya todos sabemos o intuimos que las grandes corporaciones nos mienten, con la ayuda necesaria de gobiernos y medios de comunicación comercial, sino porque explica cómo y porque da detalles de los mafiosos del gran engaño.

Les transcribo, porque es ajustado, el texto de promoción del libro que ha distribuido la editora (Ariel):

Desfigurar, dar datos falsos, minimizar las circunstancias agravantes con mensajes positivos pero inanes, desorientar deliberadamente, soliviantar o aturdir, exagerar… Todo eso pertenece al repertorio de la desinformación y en nuestra sociedad es, desde hace mucho, más que moneda corriente.

El colapso de los mercados financieros, provocado por la venta masiva de títulos cuyo riesgo fue sistemáticamente ocultado, se debió en gran medida a la propagación del virus de la desinformación que afecta a toda la sociedad.

La avanzadilla en esos engaños y ofuscaciones la constituyen las grandes empresas de alimentación, que desorientan al consumidor con datos confusos e incomprensibles sobre el peso, la calidad y el precio de los artículos. Los buscadores  de Internet utilizan la información como auténtica materia prima para vender a empresas que buscan adelantarse a las necesidades del cliente. Prácticas ilegales, en su mayoría permitidas, y que muy poca gente denuncia realmente.

Los periodistas contribuyen notablemente a la desinformación. Las informaciones financieras no se basan en una sensata pericia, sino en la dramatización o la falacia; y los gobiernos proclaman tener a los bancos y la economía en sus manos, cuando en realidad actúan como su agente.

Con el libro en las manos, me acuerdo de aquel otro que alguien editó con textos de Ramonet y de Chomsky bajo el título de Cómo nos venden la moto; o del otro, más grave, de Vicente Romano titulado La formación de la mentalidad sumisa.  Busquen ambos. Aunque les suene a apocalíptico o, por lo menos, a incómodos, en estos tiempos de verano, les aseguro que encontrarán en ellos razones para cuestionar sus propias visiones del mundo y, a la postre, nuevos comienzos para operar con fortuna en este escenario permanente en el que vivimos.

Y recuerden que Otte es quien escibió el libro que anunciaba la crísis ésta que padecemos ¡y que lo hizo en 2006!. Asi que demósle una chance. Si quieren, échenle un vistazo aquí.

Lionel Barber:el futuro del periodismo entre la realidad y la ficción

Muchas vueltas está dando ya en el mundo anglosajón, como era de esperar, la conferencia que antes de ayer pronunció Lionel Barber, el editor de Financial Times, en la reunión del Media Standards Trust, en Londres.  Why journalism matters, fue su título.

En la misma trató de establecer una guía de valores del periodismo y, por asmilación, una serie de razones por las que el periodismo tradicional -¿podemos llamarlo ya así?- debe tener las riendas de la revolución de los medios que está provocando Internet. Barber partió de la cruda realidad, que él mismo define citando a The Economist, de que «el negocio de vender palabras a los lectores y vender lectores a los anunciantes, que ha mantenido su papel en la sociedad, se está cayendo a pedazos».

lionelbarber

Efectivamente, la aparición en escena de Internet ha cambiado radicalmente el modelo de relación del individuo con la información y eso ha enido un  efecto de cadena. Es evidente.  En este escenario, los grandes grupos periodísticos se afanan por conservar su status o, mejor quizá, por mantener la llave operativa del cambio, en base a cietos valores que pretenden garantizar.  Para Barber el periodismo tiene seis funciones claras, que expreso usando sus propias palabras, aunque resumidas, y añadiendo entre paréntesis una controversia que aporto:

1.- Servir noticias: cosas que el lector no sabría de otro modo (Ya sí se saben de otro modo: ahí esá la red).

2.- Vigilar al que tiene el poder (Cualquier poder, debería ser; el poder político, y si es contrario, es lo que viene a ser).

3.- Proporcionar análisis de lo que hay (Esto se confunde demasiadas veces con la prescripción política y moral y es una de las principales fuentes generadoras de desconfianza hacia el periodismo, en la práctica).

4.- Contribir a la empatia social, al reconocimiento de la sociedad en que vivimos y sus valores (Lo que viene viéndose más como un factor de homogeneización).

5.- Servir de foro publico (Al que ralmente acceden sólo algunos, a través de filtros de intereses muy poderosos).

6.- Movilizar a la opinión pública (Efectivamente, pero ¿hacia donde lo han hecho eneralmente?).

Ya ven, me permito enmendar la plana de Barber, au nque lo hago para provocar en ustedes una reflexión crítica sobre sus afirmaciones. Y sobre el periodismo en general.  Entre otras razones, porque no creo que haya sobrevivido a las últimas décadas ese periodismo de buenas intenciones y grandes responsabilidades que Barber quiere ejar como poso de su conferencia.

Como viejo periodista, sigo creyendo que Lord Northcliffe tenía bastante razón cuando dijo que “news is what somebody, somewhere wants to suppress; all the rest is advertising.” Hoy día es publicidad lo que conforma la mayor parte, la inmensa parte de cada periódico de cada mañana, pequeño o grande.  Eso, a los lectores, que no son tan manejables como creían los grupos de medios hasta hace unas horas, les empieza a oler.

Asi que, partir de unos principios que ya no son reales, que están siendo orillados por la gente porque han dejado de ser creíbles, no parece camino para defender el periodismo y reubicarlo en el siglo. Parafraseando a Einstein, diré que nunca un problema encontrará una buena solución si nos mantenemos en los mismos principios que lo crearon.

Les pongo un enlace al texto completo de la conferencia de Lionel Barber, por gentileza de la Pressgazette.

Por cierto, esa es la conferencia de la que todos los periódicos se han limitado a extraer la afirmación de que los medios cobrarán por el acceso a sus servicios en Internet en menos de un año.  Lo que importa es lo que importa

¿Será la mayor apuesta española de periodismo en Internet?

Bueno, eso dijeron sus promotores.  Lo cierto es que la informacion.com es ya una realidad, desde hace unas semanas: un excelente medio, exclusivamente digital, con un gran proyecto de base, dirigido desde la factoría Diximedia, en Madrid.  Detrás están los Kindelán, que salieron con los bolsillos llenos -más…- del grupo Recoletos cuando lo compró la editora de El Mundo; algún experto y una mujer a la que hay que prestar atención, Vanessa Jiméne.

Medios no les faltan, ideas tampoco.  Y de teoría están sobrados.  Vean este video promocional del periódico, que además de creativo es bastante ilustrativo e incita a la reflexión profesional…

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=wa2raYQq3u0[/youtube]

En este que cuelgo a continuación, explican su producto; más como una presentación usable…

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=hAfgbqBA0Rc[/youtube]

Interesante. A ver cómo sale. Y a quien sirve…

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